Enero marcó el inicio formal de una nueva fase de remonetización, condicionada por la recuperación de la demanda de pesos y con un esquema que volvió a poner a las tasas de interés y a la gestión de la liquidez en el centro del análisis. El desafío central radica en sostener rendimientos reales que incentiven la permanencia en activos en pesos, sin que ello asfixie la recuperación del crédito, plantea Maximiliano Gutiérrez, Responsable sección Monetaria-Cambiaria del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea. El analista describió tres claves del primer mes del año.
¿La Base Monetaria se expandió o se contrajo en enero?
Aunque el dato punta a punta mostró una leve contracción, el promedio mensual reflejó una expansión real, indicando que durante gran parte del mes la economía operó con mayor liquidez que en diciembre.
Milei dijo que el tipo de cambio de cobertura de la "base monetaria amplia es $900"¿Qué factores explicaron la dinámica monetaria del mes?
La compra de divisas al sector privado fue el principal factor expansivo, mientras que el sector público y la venta de títulos en el mercado secundario actuaron como fuerzas contractivas que neutralizaron ese impulso.
¿Qué rol jugaron las tasas de interés en este nuevo escenario?
Las tasas cortas exhibieron alta volatilidad, pero el retorno a tasas reales positivas ayudó a sostener la demanda de activos en pesos, en un contexto de menor excedente de liquidez bancaria. Dado que febrero y marzo presentan una caída estacional en la demanda de base monetaria, será imperativo mantener tasas reales positivas que incentiven el posicionamiento en moneda local, insiste el economista.